Herramientas para la Gestión Grupal en el Proceso de Enseñanza-Aprendizaje

Justificación

El conocimiento emocional del/la docente es un aspecto fundamental para el aprendizaje y el desarrollo de estas competencias en el alumnado porque el profesor/a se convierte en un modelo de aprendizaje vicario a través del cual el alumno/a aprende a razonar, expresar, y regular todas esas pequeñas incidencias y frustraciones que transcurren durante el largo proceso de aprendizaje en el aula. El desarrollo de las habilidades de inteligencia emocional en el profesorado no sólo servirá para conseguir alumnado emocionalmente más preparado, sino que además ayudará al propio profesor/a a adquirir habilidades de afrontamiento.

Para poder cumplir con ese fin, es necesario contemplar las emociones, el funcionamiento de nuestro cerebro y de nuestras interacciones en los procesos comunicativos como parte esencial de ese proceso de desarrollo.

Habilidades como la resiliencia para recuperarnos ante la adversidad, aumentar nuestra capacidad de frustración, saber gestionar nuestras emociones, relacionarnos con lo que nos sucede de forma saludable y en equilibrio con nuestro entorno, la empatía, la atención, la conciencia de nosotros/as y de lo que nos rodea, la comunicación no violenta, la educación para la paz y el autoconocimiento, son instrumentos que sirven al ser humano para afrontar los éxitos y fracasos de la vida de forma eficaz y para desarrollar un bienestar duradero.

Existen ya numerosos estudios que desde la Neuroeducación y la Neurodidáctica cada vez más, avalan y certifican los beneficios de la educación socioemocional como factor preventivo ante situaciones de riesgo como el acoso escolar, la regulación de conflictos y los estados de ansiedad y depresión.

Como comenta el Neurocientífico francés Deheane (2015): “Nadie debería conocer mejor que los docentes el funcionamiento del cerebro, es decir, las leyes del pensamiento en pleno desarrollo, los principios de la atención y de la memoria”, en sí cómo aprende nuestro cerebro y cómo se entrenan las capacidades como la atención, la conciencia, las funciones ejecutivas entre otras.

Del mismo modo, tampoco se puede olvidar el papel que juega el bienestar emocional en el aprendizaje y los resultados académicos, así como en la mejora del clima escolar y familiar.

Introducir la educación socioemocional en los centros educativos debe constar de un compromiso y capacitación de esas mismas competencias en el profesorado, desde un aprendizaje significativo e interiorizado primero en los/as profesionales, la cultura del propio centro y todos los agentes de la comunidad educativa que formamos parte de él.