Educación Socio-Emocional "Zapetín"

 

Palabra mágica para que se te pase la rabia cuando se te desabrocha un zapato.

 

Justificación

Definimos la educación emocional como un proceso educativo continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo. Ambos elementos son esenciales para el desarrollo de la personalidad integral de la persona. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones, con el objeto de capacitar a la persona para afrontar mejor los retos que le plantea la vida cotidiana.

 

El objetivo general es la mejora del bienestar personal y social.


Los/as profesores/as son un modelo adulto a seguir por sus alumnos y alumnas en tanto son la figura que posee el conocimiento, pero también la forma ideal de ver, razonar y reaccionar ante la vida. El/la profesor/a, sobre todo en los ciclos de enseñanza primaria, será un modelo de inteligencia emocional insustituible. Junto con la enseñanza de conocimientos teóricos y valores cívicos al profesor/a le corresponde otra faceta igual de importante: moldear y ajustar en clase el perfil afectivo y emocional de sus alumnos/as. De forma transversal, la práctica docente de cualquier profesor/a implica actividades como:

 

  • la estimulación afectiva y la expresión regulada de los sentimientos positivos y, más difícil aún, de las emociones negativas (ira, envidia, rabia, celos, ...);
  • la creación de ambientes (tareas escolares, dinámicas de trabajo en grupo...) que desarrollen las capacidades socio-emocionales y la solución de conflictos interpersonales;
  • la exposición a experiencias que puedan resolverse mediante estrategias emocionales;
  • la enseñanza de habilidades empáticas mostrando a los alumnos cómo prestar atención y saber escuchar y comprender los puntos de vista de los/as demás.

Incluso cuando el profesorado se encuentra concienciado de la necesidad de trabajar la educación emocional en el aula, en la mayoría de las ocasiones no disponen de la formación adecuada, ni de los medios suficientes para desarrollar esta labor. Este curso pretende aportar su granito de arena para que cada profesor y profesora pueda actuar como vehículo, como acompañante, referente. Para ello, necesita conectarse consigo mismo/a, con sus temas de vida, con sus posibilidades realistas y con su propia vivencia emocional y social para poder acompañar y dar sentido a su actuar, que va más allá de la transmisión de información.


El conocimiento emocional del/la docente es un aspecto fundamental para el aprendizaje y el desarrollo de estas competencias en el alumnado porque el profesor/a se convierte en un modelo de aprendizaje vicario a través del cual el alumno/a aprende a razonar, expresar, y regular todas esas pequeñas incidencias y frustraciones que transcurren durante el largo proceso de aprendizaje en el aula. El desarrollo de las habilidades de inteligencia emocional en el profesorado no sólo servirá para conseguir alumnado emocionalmente más preparado, sino que además ayudará al propio profesor/a a adquirir habilidades de afrontamiento.


Para poder cumplir con ese fin, es necesario contemplar las emociones, el funcionamiento de nuestro cerebro y de nuestras interacciones en los procesos comunicativos como parte esencial de ese proceso de desarrollo.

 

Habilidades como la resiliencia para recuperarnos ante la adversidad, aumentar nuestra capacidad de frustración, saber gestionar nuestras emociones, relacionarnos con lo que nos sucede de forma saludable y en equilibrio con nuestro entorno, la empatía, la atención, la conciencia de nosotros/as y de lo que nos rodea, la comunicación no violenta, la educación para la paz y el autoconocimiento, son instrumentos que sirven al ser humano para afrontar los éxitos y fracasos de la vida de forma eficaz y para desarrollar un bienestar duradero.


Existen ya numerosos estudios que desde la Neuroeducación y la Neurodidáctica cada vez más, avalan y certifican los beneficios de la educación socioemocional como factor preventivo ante situaciones de riesgo como el acoso escolar, la regulación de conflictos y los estados de ansiedad y depresión.


Como comenta el Neurocientífico francés Deheane (2015): “Nadie debería conocer mejor que los docentes el funcionamiento del cerebro, es decir, las leyes del pensamiento en pleno desarrollo, los principios de la atención y de la memoria”, en sí cómo aprende nuestro cerebro y cómo se entrenan las capacidades como la atención, la conciencia, las funciones ejecutivas entre otras.

 
Del mismo modo, tampoco se puede olvidar el papel que juega el bienestar emocional en el aprendizaje y los resultados académicos, así como en la mejora del clima escolar y familiar.


Introducir la educación socioemocional en los centros educativos debe constar de un compromiso y capacitación de esas mismas competencias en el profesorado, desde un aprendizaje significativo e interiorizado primero en los/as profesionales, la cultura del propio centro y todos los agentes de la comunidad educativa que formamos parte de él.


La Educación socioemocional en el aula es una fuerte herramienta de prevención ante situaciones de conflicto y otras como pueden ser el fracaso y el abandono escolar, las dificultades de aprendizaje y la ansiedad. Por esto, es necesario que el profesorado se forme, complemente sus habilidades, las actualice, desarrolle y mejore la competencia socioemocional suya inicialmente, las interiorice y posteriormente del alumnado, dotándoles de estrategias para la autogestión, la conciencia y la habilidad social, para la mejora de su toma de decisiones y el autoconocimiento.


Todo ello redunda finalmente en una mejora de la convivencia, de nuestras relaciones, de nuestros compromisos éticos, recursos propios y potencialidades y en un bienestar general dentro y fuera el aula, trasladándose también a otros entornos fuera del centro educativo como son las familias, los entornos sociales y el resto de la Comunidad. 


Principios todos ellos compartidos en las distintas normativas y legislaciones vigentes relativas a educación y participación de la comunidad educativa.