Gestión de Conflictos

Cuando el Conflicto tiene como Origen las Relaciones

El trabajo en equipo, implica altos niveles de coordinación e interacción entre las personas que lo componen, lo que puede llevar a discrepancias e incompatibilidades personales no necesariamente relacionadas con el trabajo pero sí en ese contexto.

Este tipo de conflictos afecta tanto al bienestar de las personas como a la productividad del equipo, llegando a ser una de las fuentes de estrés en el entorno laboral.

La existencia de conflictos relacionales dificulta la formación de objetivos compartidos, la eficacia colectiva y el rendimiento del equipo.

Evitar o dejar que el mero paso del tiempo haga olvidar la disputa personal podría suponer que el malestar o la ansiedad ante dicha situación se generalice en equipo cristalizando los efectos negativos del conflicto relacional.

Negociar en base a intereses, buscar la consecución de determinados planteamientos de la otra persona y propios, o ser empático ante sus ideas y necesidades, puede llevar a que se mitigue la intensidad del conflicto y a que se mejoren las relaciones entre las partes enfrentadas.

La expericencia y los estudios respecto a la gestión de conflictos, demuestran que es más productivo que en el equipo se responda a las provocaciones, y ataques personales, intentando comprender las razones y buscando una solución creativa que pueda satisfacer las necesidades e intereses de todos sus miembros que evitando el problema.

Cuando el Origen del Conflicto es una Crisis

Cuando se dan cambios internos dentro de una organización o entre esta y su contexto se fomentan disensiones sobre los nuevos contenidos de las actividades, la persperspectiva desde la que abordarlas o la metodología para llevarlas a cabo. Se cuestiona la dinamica organizacional y aparece la desorientación, el individualismo, los equipos empiezan a operar en condiciones particulares alejadas del equilibrio.

Para facilitar la resolución de estos conflictos es útil tener en cuanta algunas consideraciones:

  • Diferenciar la tarea a realizar de la persona que la lleva a cabo.
  • Ponderar el contexto y las condiciones en las que el que el conflicto se desarrolla.
  • Cuidar la eficiencia de la forma de abordamiento del conflicto.
    • Cuidando la interacción social y la confianza entre las personas que componen el equipo.
    • Las habilidades grupales para regular y gestionar las emociones que aparecen durante el conflicto.
    • El apoyo social del superior basado en la apertura, la confianza y el respeto a los proceso indiviuales o grupales.

La superación de este tipo de conflictos pasa por encontrar una forma compartida de afrontar los elementos fundamentales que han provocado la crisis, lo que requiere de iniciaivas que favorezcan:

  • Un contexto adecuado par abordar la situación. Preestableciendo objetivos y metas que contengan indicadores de rendimiento y éxito.
  • Facilitación de un clima emocional que facilite la motivación durante todo el proceso.
  • Fomento de relaciones interpersonales que favorezcan la flexibilidad, la diversidad de perspectivas y la creación de condiciones operativas que permitan la consecución de objetivos.
  • Puesta en marcha de metodologías que permitan comprender los cambios ocurridos, construir nuevos encuadres y síntesis que centren las actuaciones en los elementos críticos.
  • Tener permanente en cuenta el tiempo, ponderando constantemente los resultados.

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